LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

 

            Con la muerte de Franco se inicia la etapa de la transición democrática. Consiste en el paso de la dictadura a la democracia a partir de la legalidad franquista, sin cambios revolucionarios. Es un cambio en el que se pusieron de acuerdo sectores procedentes del franquismo y de la oposición (liberales e izquierda) y que contó con la oposición de la extrema izquierda y del bunker (el franquismo inmovilista).

            Es de destacar en este proceso el comportamiento de la sociedad española, que se moderniza y se aleja de posiciones extremas. Finalmente, es de mencionar la posición del Rey, Juan Carlos I, que asumió el papel de monarca constitucional y que potenció la democratización de España.

 

  1. LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA. 1975-77

 

Los trazos característicos de este período son:

           

-          Se trata de un proceso graduado en el tiempo, no revolucionario: eliminación del sistema dictatorial, constitución formal de la democracia, reforma económica, normalización del funcionamiento de las instituciones, etc.

-          Mantuvo el equilibrio entre ruptura y reforma haciendo la transición desde la legalidad.

-          Se hizo desde el consenso, basado en los acuerdos entre las distintas fuerzas políticas y en la reconciliación social.

-          Los cambios fueron legitimados con la consulta popular: Ley de reforma política, elecciones de 1977,  referéndum de la Constitución de 1978.

 

1.1. PROCLAMACIÓN DEL REY JUAN CARLOS I Y PRIMER GOBIERNO

 

Al morir Franco, el 20 de noviembre de 1975, se lleva a cabo el traspaso de poderes según lo dispuesto por el propio Franco, para garantizar la continuidad del Régimen. El día 21, Juan Carlos I es nombrado capitán general de los tres ejércitos y jura las Leyes Fundamentales del Reino. El día 22 es proclamado rey de España[1] ante las Cortes españolas y pronuncia su primer discurso oficial como rey, aludiendo a Franco, a la tradición y leves referencias a la modernidad. Parecía indicar que se mantenían las posiciones del régimen, aunque dejaba entrever un espíritu nuevo: la reconciliación, la tolerancia, el reconocimiento de las peculiaridades regionales, etc. También establecía el tono del proceso: en el futuro los grupos políticos que gobernasen España tendrían que lograr acuerdos. Entre las opciones que se manejaban: continuismo, ruptura o reforma, esta última parecía imponerse.

 

            En su primer gobierno[2], mantiene como jefe de gobierno a Carlos Arias Navarro y como Presidente de las Cortes del Consejo del Reino a Torcuato Fernández Miranda[3].

 

En este gobierno se defendían posiciones políticas distintas:

 

-          La continuista: defendida por Arias. Seguir en el modelo franquista con algunos derechos.

-          La reformista-continuista (Fraga).

-          La reformista (Areilza), avanzar hacia la democracia.

 

El gobierno contó con una fuerte oposición, sobre todo tras la formación de la Coordinación Democrática, en marzo del 76, por la fusión de la Junta Democrática y de la Plataforma de Convergencia Democrática. En su Programa fundacional, entre otras cosas, piden: liberación de presos políticos, ejercicio de derechos humanos y libertades políticas, y la ruptura política con el inicio de un periodo constituyente.

   También os carlistas se mostraron descontentos con el gobierno,  pero los sucesos de  Montejurra[4], mayo de 1976, entre las posiciones de los dos hermanos, Carlos Hugo (socialista) y Sixto Enrique (integrista), llevaron a la desaparición política del carlismo.

 

            Al mismo tempo se produce un incremento de la conflictividad social y laboral  que provoca huelgas, protestas, etc. La respuesta del gobierno fue la represión, en algunos casos con gran dureza (sucesos en una iglesia  de Vitoria o 3-3-1976[5]).

           

El cambio está paralizado, así que el Rey, que ya había estado lanzando mensajes de libertad y cambio (Discurso en el Congreso de Estados Unidos), solicitó a Arias su dimisión el 1 de julio de 1976.

 

1.2. EL GOBIERNO DE ADOLFO SUÁREZ: INICIO DE LAS REFORMAS

 

Tras la dimisión de Arias, Torcuato Fernández Miranda como Presidente del Consejo del Reino le propuso al Rey, como era preceptivo, una terna de candidatos para la elección de jefe de gobierno: Adolfo Suárez, Gregorio López Bravo y Federico Silva. El día 3 de julio de 1976 Adolfo Suárez fue designado por el Rey para desempeñar el cargo de jefe de gobierno. Suárez provenía del franquismo[6], había sido ministro en el gabinete anterior, por lo que su nombramiento causó un gran recelo en la oposición y satisfacción en los sectores del régimen.

Poco a poco el gabinete[7] presidido por Suárez fue cobrando protagonismo y credibilidad y a mediados de julio hizo una declaración programática que marca el inicio de las reformas. En esa declaración, partiendo del principio de que la soberanía reside en el pueblo, anuncia la celebración de elecciones generales antes del 30 de julio de 1977. La idea era hacer la reforma dentro de la legalidad, hacer una ruptura pactada contando con mayor consenso y apoyo de las fuerzas políticas, para desmantelar lentamente la dictadura para llegar a la democracia.

Acompañando estas ideas, Suárez pone en marcha algunas medidas reformistas:

 

-          Renuncia del Rey al privilegio de presentación de obispos.

-          Aprobación de una amnistía para presos políticos (salvo terrorismo).

-          Ampliación de la tolerancia pública que amplía la libertad de expresión.

-          Negociaciones para legalizar centrales sindicales y partidos políticos.

 

El conjunto de estas medidas eran recogidas con satisfacción por el pueblo español, aunque en la calle el clima era de protestas y enfrentamientos. Se sucedían las manifestaciones. Los atentados terroristas (ETA y GRAPO, Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) eran frecuentes y traían la sombra de un parón en las reformas. Por su parte la extrema derecha (los ultras) también empleaban la violencia como medio para parar los cambios.

 

Las fuerzas políticas, ante las medidas anunciadas por Suárez, inician un proceso de reorganización:

-          En la derecha: unión en torno a Manuel Fraga de las fuerzas del franquismo formando Alianza Popular (AP).

-          En el centro: democristianos y liberales forman el Partido Popular (PP) que será el aglutinante de la Unión de Centro Democrático (UCD).

-          Las fuerzas de oposición ahora unidas en la Plataforma de Organismos Democráticos (la Superplatajunta).

-          La izquierda: sobre todo el Partido Comunista: en julio de 1976 hace una Declaración en Roma con el compromiso de una concordia entre todos los españoles y abrir una vía de diálogo con el gobierno.

 

Al mismo tiempo, para poder llevar adelante el cambio el gobierno tenía que:

-          dejar aislada a la extrema derecha.

-          controlar los poderes fácticos: sobre todo el control del ejército, punto central del franquismo. Al principio algunos altos mandos provocaron incidentes, debido a su manifiesta voluntad contraria al cambio. Las fuerzas armadas tenían que garantizar la transición democrática. En ese sentido es de destacar a labor del vicepresidente del gobierno el teniente general Gutiérrez Mellado. En cuanto a la Iglesia, ya se venía desenganchando de la dictadura y apostaba por un futuro democrático. La jerarquía eclesiástica, dirigida por el cardenal Tarancón, apoyó el sector reformista de la dictadura, animó  a la oposición liberal y contribuyó a debilitar la agresividad de la derecha conservadora.

-          Buscar el apoyo de la oposición para la reforma, haciendo que abandonase su posición rupturista.

 

Finalmente, se llega a la aprobación de la Ley para la Reforma Política. La Ley fue el instrumento para encauzar la transición a la democracia, pasando de la ley a la ley. La Ley es aprobada por las Cortes el 18 de noviembre de 1976 y ratificada, en referéndum nacional, el 15 de diciembre de 1976.

La Ley

-          Reconocía la soberanía popular.

-          Afirmaba la inviolabilidad de los derechos fundamentales.

-          Creaba unas Cortes democráticas de carácter bicameral. Las Cortes debían ser elegidas por sufragio universal, directo y secreto. Serían elegidos 350 diputados y 207 senadores (el Rey  nombra, además,  a un número de senadores no superior a una quinto parte).

 

Adolfo Suárez pensó que esta Ley contaría con bastante oposición en los sectores franquistas, por lo que fue tramitada por el procedimiento de urgencia, es debatida en las Cortes del 16 al 18 de noviembre de 1976. Para sorpresa de todos, fue aprobada por 425 votos a favor, 59 en contra, 13 abstenciones y 34 ausencias. Las propias cortes franquistas votaban su disolución, por lo que fueron conocidas como “las Cortes Haraquiri”. Después de ser aprobada, como la propia Ley establecía, fue sometida a referéndum el 15 de diciembre de 1976. La oposición se mostraba favorable a la abstención (aunque no pudo manifestar libremente du opinión), y la extrema derecha era contraria. En la votación participó el 77 % del censo, votando afirmativamente el 94 %. El gobierno había obtenido un gran éxito aunque el referéndum no había reunido todos los requisitos democráticos. Comenzaba de este modo la voladura controlada del régimen.

 

Complementarias con esta ley fueron otras medidas como: la regulación del derecho de huelga, concesión de un nuevo indulto para presos políticos, legalización de las centrales sindicales y disolución del Movimiento Nacional.

 

1.3. LAS PRIMEIRAS ELECCIONES DEMOCRÁTICAS

 

La Ley para la reforma política establecía las bases jurídico-políticas para desmantelar el franquismo. Ahora el objetivo era construir un sistema democrático al tiempo que se liquidaba el viejo régimen.

El gobierno había salido reforzado del referéndum pero en un ambiente muy hostil. Así, buscó un pacto con la oposición. El 23 de diciembre de 1976 se abrió oficialmente el diálogo entre ambas partes. La oposición aceptaba la reforma y renunciaba a la ruptura democrática. Esta confluencia desembocó en una política de consenso para evitar tensiones. Sin embargo, la transición estaba amenazada por las acciones terroristas de la ultraderecha y extrema izquierda, junto a las acciones de ETA y  GRAPO[8].

 

Para llevar a cabo las elecciones convocadas para el 15 de junio de 1977 había que avanzar en la normalidad democrática. En este sentido las acciones más importantes son:

 

-          La supresión del Tribunal de Orden Público (TOP), que estaba destinado a la represión política.

-          Concesión de una nueva amnistía, que afectaba sobre todo a presos de ETA.

-          Nueva normativa electoral. Las listas al Congreso deben ser completas, bloqueadas y cerradas. La elección se hace por criterios de proporcionalidad corregidos por la Ley D´Hont[9]. Sin embargo,  para el Senado las candidaturas son individuales (elaboradas por los partidos) y son elegidos por criterios de representación mayoritaria.

-          La legalización de los partidos políticos. Con la ley del 8 de febrero de 1977 quedan legalizados todos los partidos menos el PCE. La oposición llevaba presionando para conseguir la legalización de los partidos de izquierda. En diciembre de 1976, el PSOE llevó a cabo su XXVII Congreso en Madrid, con la presencia de muchos líderes europeos (Willy Brandt, Olof Palme, François Mitterrand), que confirmó a Felipe González como líder del grupo. El PCE, por su parte, celebró el 10 de diciembre una conferencia clandestina en Madrid, con la presencia de su secretario general Santiago Carrillo. Con esta conferencia se pretendía presionar para la legalización del PCE y se insistía en la necesidad de la reconciliación de todos los españoles. La legalización del PCE se produce, después de intensas conversaciones entre Suárez y Carrillo el 9 de abril de 1977 (Semana Santa) (produjo enorme crispación en las Fuerzas Armadas). A cambio de su legalización el PCE aceptaba: la monarquía como forma de gobierno, la bandera bicolor, la unidad de España y la democracia. Todos cedían algo de sus principios buscando la reconciliación, la paz y la democracia.

 

Con el anuncio de las elecciones se aceleró el proceso de creación de formaciones políticas (111) dando lugar a una gran sopa de letras[10]. Paralelamente a este proceso, se producía la vuelta de muchos exiliados como: Alberti, Pasionaria, Federica Monstseny, Tarradellas, etc.

Con la finalidad de obtener mejores resultados en las elecciones, muchos grupos se unieron según afinidades ideológicas. Las fuerzas de centro formaron la coalición Unión de Centro Democrático (UCD), liderada por Adolfo Suárez. Los socialistas se presentaron divididos destacando el PSOE, dirigido por Felipe González, y el Partido Socialista Popular (PSP), dirigido por Tierno Galván. El PCE se presentó en solitario.

            La campaña electoral es muy intensa, y Adolfo Suárez, se presenta como un buen gestor,  aglutinando a los grupos y personalidades de centro y moderadas.  Su discurso del 13-6-77[11], con el “puedo prometer y prometo”, fue muy efectivo y consigue la victoria en las elecciones. Se presentó con el discurso como cumplidor de las promesas hechas y expone las ideas básicas de gobierno partiendo de la idea de moderación y búsqueda de consenso.

En los resultados de las elecciones del 15 de junio de 1977 salieron reforzados los grandes partidos y ganó la moderación y el centro: UCD ganó con una mayoría relativa (165), PSOE (118),  a mayor distancia se situaron el PCE (20), y AP (Alianza Popular) (16), y el PSP de Tierno Galván (6); dentro de las fuerzas nacionalistas tuvieron importancia los 8 diputados del PNV de X. Arzallus y los 11 del PDC de J. Pujol. La UCD no había conseguido mayoría absoluta y quedaba a expensas de futuros pactos para poder sacar adelante las leyes.

 

 

1.4. A LABOR DE LAS CORTES CONSTITUYENTES: LA CONSTITUCIÓN DE 1978

 

El 22 de julio de 1977 el Rey presidió la apertura de las Cortes que comienzan a elaborar una Constitución. Una ponencia del Congreso[12] comenzó la redacción de la Constitución. La elaboración de la constitución respondía, por primera vez en la historia de España, a una negociación entre los más importantes partidos políticos, y fruto de un gran pacto nacional entre ellos.

Después de una compleja y dilatada tramitación (1.133 emendas), el 31 de octubre de 1978 el Congreso y el Senado aprobaron por mayoría absoluta el texto constitucional (votaron en contra los diputados de extrema derecha y el PNV se abstuvo). El pueblo español también la aprobó en referéndum el 6 de diciembre de 1978 (67% de participación y 88% de votos afirmativos).

 

LA CONSTITUCIÓN DE 1978

 

Los principios más destacados son:

-          España se define como un Estado social y democrático de derecho, lo que significa que todo individuo y organismo está subordinado, en su actuación, al ordenamiento jurídico. El calificativo democrático implica la participación ciudadana y el reconocimiento de la soberanía popular (Art. 1.2.). El  aspecto social hace referencia a los principios rectores que debe tener la ley.

-          La forma política de España es la monarquía parlamentaria.

-          España es un Estado unitario que garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades, dando lugar al Estado de las Autonomías.

-          El castellano y las demás lenguas españolas son oficiales en las CC.AA.

-          Queda reconocido el pluralismo político y sindical. 

 

Derechos, deberes y libertades: Enumeración muy detallada de los derechos individuales: igualdad ante la ley, objeción de conciencia, libertad de reunión y asociación, derecho al sufragio, a la vida (abolición de la pena de muerte) etc. En la Constitución se establecen unos mecanismos para garantizar estos derechos, que solo pueden ser suspendidos en caso de excepción o sitio, los más importantes son recurribles ante el Tribunal Constitucional y el Defensor del Pueblo.

Entre los deberes destacan, la defensa de la patria y la contribución al gasto público.

Además de estos derechos y deberes están recogidos  en la Constitución una serie de principios rectores de la política económica e social entre los que destacan:

-          la protección a la familia; a la tercera edad (pensiones y servicios sociales adecuados); a la  salud; al deporte, vivienda,  medio ambiente, etc.

 

- División de poderes:

 

-          Poder legislativo: Las Cortes: formadas por dos cámaras (Congreso y Senado) que representan el pueblo español; órgano supremo de la soberanía popular. Ejercen la potestad legislativa del Estado. Su mandato es por cuatro anos. La circunscripción electoral es la provincia. El Congreso se compone de un mínimo de 300 y un máximo de 400 diputados. Ceuta e Melilla están representadas por un diputado cada una. El Senado es la cámara de representación territorial. Cada provincia elige cuatro senadores. Las Comunidades autónomas designan un senador por cada millón de habitantes de su territorio que elige la Asamblea  legislativa de la comunidad autónoma. Cada Cámara elabora su reglamento y elige sus presidentes. La función legislativa es una de las funciones más importantes, así como la de ejercer el control sobre el poder ejecutivo y aprobar los presupuestos.

 

-          Poder ejecutivo, en manos del Gobierno que dirige la política interior y exterior. Está formado por el Presidente, Vicepresidentes y los Ministros. Después de las elecciones el Rey propone al Congreso un candidato a Presidente. El candidato expone ante el Congreso su programa (voto de investidura) que será aprobado por mayoría absoluta o simple, siendo a continuación nombrado presidente por l Rey. Si ningún candidato obtuviese la confianza en un plazo de dos meses, el Rey disolverá las Cámaras y convocará nuevas elecciones. Los demás miembros del gobierno son nombrados por el Rey a propuesta de su Presidente.

 

-          Poder judicial: está en manos de los jueces y de los tribunales de justicia. La justicia emana del pueblo y se administra, en nombre del Rey, por jueces y magistrados independientes, inamovibles, responsables y solo sometidos al imperio de la ley. La justicia es gratuita para los que carezcan de recursos. Su órgano máximo de gobierno es el Consejo General del Poder Judicial. El Tribunal Supremo, con jurisdicción en toda España, es el órgano jurisdiccional superior (menos en garantías constitucionales). El pueblo participará en la administración de justicia a través del jurado. El Tribunal Constitucional entiende de los temas de inconstitucionalidad y de la violación de los derechos y libertades de los ciudadanos.

 

-          La corona: El Rey es el jefe del Estado, tiene una serie de funciones reguladas por la Constitución: sanciona y promulga las leyes; convoca y disuelve las Cortes; convoca elecciones; propone jefe de gobierno, nombra ministros; ejerce el mando supremo del ejército; declara la guerra y acuerda la paz, previa autorización de las Cortes. Como corresponde a una monarquía parlamentaria, las funciones son representativas: es un rey que reina, pero no gobierna. 

-          Las Comunidades Autónomas: En la constitución se establece el modelo del Estado de las Autonomías, una forma mixta entre estado unitario y federal. Cada una de las 17 CC.AA posee sus propios órganos de gobierno con la capacidad legislativa que le conceden sus Estatutos de Autonomía.

En lo referente a la Religión: ninguna religión tendrá carácter estatal.

A modo de conclusión podemos destacar las siguientes características de la Constitución de 1978:

 

-          Presenta una estructura tradicional: está organizada en dos partes: una parte dogmática (Titulo Preliminar y Título I), que recoge los grandes principios y definiciones que deben inspirar al Estado y los derechos fundamentales y una parte orgánica que recoge la organización del estado, la división de poderes, la organización territorial y las competencias.

-          Es poco original. Es una mezcla de constituciones españolas y extranjeras.

-          Es extensa: la mayor de todas y la segunda en número de artículos.

-          Es rígida, ya que los mecanismos de reforma son complejos (3/5 de las Cámaras y referéndum popular).

-          Es ambigua y ecléctica, redactada de una forma que permite distintas interpretaciones. Para unos es un inconveniente pero para otros es una virtud ya que permite gobernar sin necesidad de reformarla.

-          Es progresista y democrática.

-          Es fruto del consenso. Fue el resultado del acuerdo entre los diversos partidos políticos con proyectos distintos e incluso antagónicos.

 

 

 

  1. LOS GOBIERNOS DE UCD: 1977-1982

 

De 1977 a 1982 va a estar en el gobierno la UCD liderada por Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo (febrero de 1981 a octubre de 1982).

 

2.1. LOS GOBIERNOS DE ADOLFO SUÁREZ. 1977-1981

 

      Adolfo Suárez desenvolvió un programa de gobierno centrado en la democratización de la vida española, iniciándose la puesta en marcha de los principios constitucionales. Entre las principales medidas destacan:

-                La reforma del Ejército y de la legislación militar para adaptarlo al nuevo marco constitucional. En esta labor contó con el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado que desempeñó la Vicepresidencia del Gobierno y el Ministerio de Defensa. Los mandos fueron ocupados por personas más jóvenes y preparadas, aumentó el presupuesto, fue modernizado; pero aun mantuvo un núcleo importante de nostálgicos del régimen franquista que será protagonista de los rumores golpistas y del intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981.

-                Los Pactos de la Moncloa. Acuerdo firmado durante la etapa constituyente que manifiesta el espíritu de consenso. En él los agentes sociales se comprometían a establecer una estrategia común para lograr la estabilidad del país mediante la consolidación de la democracia, reducir la conflictividad social y adoptar medidas para abordar la crisis económica (crisis que venía desde 1974). De este modo se logró reducir la inflación (del 40% al 16% anual), equilibrar la balanza de pagos y normalizar la vida sindical.

-                Inicios de la Reforma Fiscal. Impulsada por Francisco Fernández Ordóñez con la introducción de un nuevo sistema impositivo sobre las personas físicas y su patrimonio (IRPF).

-                Proyección exterior e integración en Europa: reinicio de las gestiones para entrar en la CEE.

-                Desarrollo del proceso autonómico. De 1978 a 1983 el Estado español quedó organizado en 17 CC.AA, regidas por sus Estatutos de Autonomía.

 

 

2.2. LAS DIFICULTADES DE LOS GOBIERNOS DE SUÁREZ

       

      Después de aprobada la Constitución se celebraron elecciones el 1 de marzo de 1979, que tuvieron unos resultados semejantes a los del 77. No supusieron un reforzamiento de la UCD, como pensaba Suárez, ni un triunfo de la alternativa socialista. También fueron convocadas elecciones municipales para el 3 de abril, consiguiendo el PSOE un triunfo en los núcleos urbanos. Pero otro acontecimiento que se había producido fue la fuerte abstención del electorado; se estaba incubando el fenómeno del desencanto político.

      Suárez comenzaba a tener problemas para gobernar y al no tener mayoría absoluta tenía que ir pactando para sacar adelante las distintas leyes orgánicas que desarrollaban la Constitución. Eran momentos de tensión y de gran éxito, como fue la aprobación consensuada de los Estatutos de Cataluña y del País Vasco, y de gran desgaste, como fue el desarrollar el proceso autonómico a través del artículo 143 (vía lenta). Su posición se erosionaba no solo en el Parlamento.

Dentro de su partido se hacían más fuertes las diferencias ideológicas y los personalismos que finalmente llevarían a la UCD a su desintegración en 1983.

Por su parte ETA seguía con los atentados terroristas (ahora más numerosos que durante el régimen de Franco) a los que se añadían los realizados por la ultraderecha.

Por otra parte, el principal partido de la oposición, el PSOE, llevó a cabo una serie de cambios para presentarse como una alternativa viable. Cambios en la organización y dirección que  lo convierten en un partido muy centralizado y cohesionado con gran disciplina. En lo que respecta a la estrategia política, a partir de mayo de 1980, abandonan la política de consenso, y presentan una moción de censura al gobierno, que fracasa pero que potenció la figura de Felipe González y erosionó definitivamente la de Adolfo Suárez.

Finalmente, a estas dificultades políticas hay que añadir las económicas  y la  presión de los militares (romper la unidad de España con las Autonomías y no parar el terrorismo) que llevan a la dimisión de Suárez el 29 de enero de 1981.   

           

2.3. EL GOBIERNO DE LEOPOLDO CALVO SOTELO. 1981-1982

 

            El candidato propuesto para la presidencia del gobierno fue Calvo Sotelo. Al no tener la UCD la mayoría absoluta fue necesaria una segunda votación. El 23 de febrero de 1981 cuando se estaba celebrando la votación se produjo el intento de golpe de estado (23-F). El teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, que ya había participado en otras intentonas golpistas, al mando de unos cuatrocientos guardias asaltó el Congreso y mantuvo como rehenes al gobierno y a los parlamentarios, mientras se anunciaba la llegada de una autoridad (hablaban del Rey) que se pondría al mando. El resto de capitanías generales y regiones militares mantuvo la legalidad, menos el general Miláns del Bosch que sacó los tanques a la calle exigiendo la rendición de la población. La actuación del Rey fue clave para la resolución del conflicto. Desde el palacio de la Zarzuela convocó la Xunta de Jefes de Estado Mayor, contactó con las capitanías, exigiendo el respeto a la Constitución y su lealtad, y emitió un mensaje por la televisión en la que confirmaba que había ordenado mantener el orden constitucional vigente y que no toleraba la interrupción por la fuerza del proceso democrático. Tras el mensaje del Rey la situación queda controlada y en la mañana siguiente se produce la rendición de los sublevados.

 

            El día 25 de febrero inicia Calvo Sotelo su gobierno durante el que se lleva a cabo la aprobación de leyes muy importantes como: la ley del Divorcio, la Ley del defensor del Pueblo, y la LOAPA (ley que obligaba a las comunidades autónomas no históricas a desarrollar su estatuto de Autonomía por el artículo 143 (vía lenta)). También se produce en junio de 1982 la entrada de España en la OTAN.

            El gobierno de Calvo Sotelo fue ganando cada vez una oposición mayor, sobre todo con la LOAPA y la entrada en la OTAN. A eso se une el proceso de descomposición de la UCD tras la salida de Adolfo Suárez. En ese contexto se produce la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones para el 28 de octubre de 1982.

            El resultado de esas elecciones fue el aplastante triunfo del PSOE (48%),  y la casi desaparición de la UCD (7%). La coalición de derechas AP-PDP quedó en segundo lugar, pero muy lejos (106 deputados), y los partidos nacionalistas se mantuvieron. El PCE llevó un gran descalabro.

            El triunfo socialista en estas elecciones cerraba la etapa de la transición democrática. La mayoría de la población apostaba por el cambio ofertado por los socialistas. Se inauguraba el periodo de la consolidación democrática.

 

 

 

  1. LOS GOBIERNOS DEL PSOE: 1982-1996

 

3.1. LA LLEGADA AL PODER

 

      Desde el congreso de 1979, en el que el PSOE había abandonado el marxismo, el partido se fue abriendo a otras corrientes de pensamiento progresista al tiempo que adquiría una gran disciplina, con el objetivo de alcanzar el poder.

      Para las elecciones de 1982 elaboró un programa electoral que proponía numerosas reformas, pero sin cuestionar l modelo de sociedad occidental. Se benefició de ser una fuerza bien cohesionada frente a la imagen de disgregación de UCD y PCE.

      La victoria en las elecciones de 1982 fue espectacular, casi un 49 % de los votos y más de 10 millones de votos. Este éxito fue reforzado en las elecciones municipales y autonómicas de 1983. La gente se había decantado por la política del cambio que protagonizaban los socialistas.

 

      El 3 de diciembre de 1982 Felipe González constituyó el primer gobierno enteramente socialista de la historia de España. Fue un gobierno que se caracterizó por la moderación política en la línea de la socialdemocracia europea.

 

3.2. LA ECONOMÍA

 

      En el aspecto económico lo primero fue hacer una política de “ajuste”. El ministro de Economía, Miguel Boyer propuso sanear la economía: control de precios, del paro (800.000 puestos de trabajo fue una oferta electoral), reducción del déficit exterior y del déficit público. Al mismo tiempo se llevó cabo un proceso de reconversión industrial (naval y siderúrgico) que ya iniciaran los gobiernos de UCD (se vieron afectados unas 800 empresas y 83.000 trabajadores). Para reducir el paro en el campo se potenció el PER (Plan de Empleo Rural); para intentar industrializar las zonas deprimidas  se diseñaron las ZUR (Zonas de Urgente Industrialización). Otro aspecto destacado de esta primera gestión fue la expropiación del holding de RUMASA, dirigido por José María Ruíz Mateos, debido a las irregularidades de la empresa.

      De 1985 a 1990 se produjo una etapa de crecimiento económico superior a la media europea. Creció la producción industrial, los beneficios de las empresas, las inversiones extranjeras y el turismo. Pero también se produjeron efectos negativos: aumento de precios, inflación, menor crecimiento de los salarios, liberalización del mercado de trabajo, etc. Estos elementos llevaron al gobierno de Felipe González al enfrentamiento con los sindicatos (en 1985 dimite como diputado Nicolás Redondo, secretario general de la UGT); el 14 de diciembre de 1988 fue convocada la primera huelga general contra el gobierno socialista.

      De 1990 a 1993 se produce una recesión en la economía: aumenta el desempleo, el déficit del Estado, se devalúa la peseta. Esta situación se complica con la firma del Tratado de Maastrich en 1992 que imponía unas condiciones económicas duras para llegar a la moneda única. Lo característico de esta etapa fue la liberalización en la economía: eliminación de monopolios (Telefónica, CAMPSA, Tabacalera), reducción del INI (desparece en 1995), política de privatización de empresas con capital público (SEAT, Endesa, Iberia), la concentración y fusión bancaria (Bilbao-Vizcaya, Hispanoamericano-Central).

      De 1993 a 1996 se lleva a cabo una nueva reactivación de la economía: control y rigor en los presupuestos, modernización económica, reforma del sistema impositivo (IVA) y generalización del impuesto de la renta de las personas físicas (IRPF).  

 

       3.3. LOS ASPECTOS SOCIALES Y CULTURALES. EL ESTADO DE BIENESTAR

     

      Los socialistas emprendieron una serie de reformas para expandir el estado de bienestar:

 

-                Impulsaron una legislación sobre derechos y libertades: objeción de conciencia, asistencia legal,  Hábeas Corpus, situación de la mujer, inmigrantes, despenalización del aborto (violación, malformación y riesgo para la madre), nuevo Código Penal (1995) para dar respuesta a los nuevos delitos (blanqueo de dinero, acoso sexual, medio ambiente...).

-                Reforma de las Fuerzas Armadas: reducción del ejército, modernización, incorporación a Europa y a la OTAN y participación en acciones fuera de España (Guerra Golfo Pérsico, 1991; Bosnia, 1992; Euroejército, 1993).

-                Ley General de Sanidad que avanzaba hacia la cobertura universal. Endurecimiento de los requisitos para cobrar pensiones.

-                Ley de Reforma Universitaria (LRU, de 1983).

-                Ley Orgánica do derecho a la educación (LODE, 1985).

-                Ley orgánica general del sistema educativo (LOXSE, 1990).

 

Durante estos años la sociedad española fue mudando: más plural, igualitaria, preparada, secularizada, desmilitarizada...

 

3.4. LA POLÍTICA EXTERIOR

           

Los gobiernos socialistas consolidaron la presencia española en los organismos internacionales y acabaron definitivamente con la etapa de aislamiento.

El primer paso fue el abandono por los socialistas de sus postulados antiimperialistas y neutralistas y promovieron una política internacional que establecía como objetivos prioritarios la CEE y l OTAN y los contactos con Iberoamérica y el Mediterráneo.

Sobre la OTAN: la posición socialista cambió a un “OTAN, de entrada no”: de la posición contraria y anuncio de retirada si ganaba las elecciones de 1982, a una política de permanencia. Así, en 1986 fue planteado un referéndum sobre la permanencia en la OTAN, haciendo la campaña a favor del Sí: “En interés de España, vota Si”. El referéndum se saldó con una participación del 60%, y con un 52,5 % de los votos afirmativos.

Sobre la CEE: España llevaba negociando años y desde 1977 la situación estaba estancada. Para salir de esa situación el ministro Fernando Morán comenzó una política de acercamiento a Francia, Alemania y diálogo con el Reino Unido. De ese modo las negociaciones se agilizaron y el 12 de junio de 1985 España firmó el Tratado de Adhesión a la Comunidad Europea. El 1 de enero de 1986 España formaba parte de la “Europa de los doce”.

Sobre Iberoamérica, se potenciaron las relaciones culturales y los intercambios económicos. También fueron defendidos frente a los gobiernos europeos y a los EE.UU.

Sobre el Mediterráneo: se intentó llevar a cabo una política de estabilidad en el norte de África (buenas relaciones con Marruecos y Argelia). En el conflicto árabe-israelí: España recoció a Israel en 1986 y al tiempo se elevó a la categoría de embajada la representación de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina, liderada por Yasser Arafat). Intentos de mediación en el conflicto: Conferencia de Paz para Oriente Medio en Madrid en 1991: firma de acuerdos de paz y retirada de Israel de los territorios ocupados, restablecimiento de la Autoridad Palestina.  

 

      Fruto de toda esta labor fue el reconocido prestigio internacional que fue alcanzando España y que llevó a que varios organismos internacionales fuesen dirigidos por españoles: UNESCO, Federico Mayor Zaragoza; Parlamento Europeo, Gil Robles (hijo); OTAN, Javier Solana.

 

3.5. DECLIVE SOCIALISTA (1993-1996)

 

      En las elecciones del 6 de junio de 1993 el PSOE, pese a creerse lo contrario, fue la fuerza más votada con 159 diputados, seguido del PP con 141. Felipe González fue de nuevo investido presidente, ahora con el apoyo de CIU, PNV y Coalición Canaria. Fue un gobierno débil, que contó con el apoyo de CIU a cambio de la cesión del 15 % del IRPF a las Comunidades Autónomas (pero los catalanes no entraron en el gobierno).

      Los esfuerzos del PSOE se centraron en la lucha contra la crisis económica y en lograr la entrada en la zona euro (fuerte ajuste y control presupuestario, liberalización del mercado del trabajo). Esta política los llevó a un fuerte desgaste que se vio empeorado por los escándalos y desprestigios que salpicaron al PSOE:

-                El caso Juan Guerra, hermano de Alfonso Guerra, vicepresidente del gobierno (dimitió en 1991 por la presiones), acusado de aprovecharse del puesto del  hermano.

-                El caso Luis Roldán, director general de la Guardia Civil, acusado de malversación. Fugado y después capturado

-                El caso Filesa, sobre la financiación irregular del PSOE.

-                El caso Mariano Rubio, gobernador del Banco de España, acusado de cobro de comisiones.

-                Estafas y fraudes de Mario Conde y Javier de la Rosa, banqueros y financieros que gozaron  del favor del gobierno en sus actividades.

-                El caso GAL (Grupos Armados de Liberación), que actuaban contra ETA con apoyo desde el gobierno.

-                El caso de los papeles del CESID (Centro Superior de Investigación para la Defensa).

 

Estos casos rematan en el encarcelamiento de varios dirigentes socialistas (Barrionuevo, ministro do Interior) que agudiza la crítica situación por la que pasa el PSOE.

En este contexto la vida política se crispó enormemente con una durísima oposición hecha por el PP dirigido por José María Aznar. El escándalo de las escuchas ilegales del CESID hizo que CIU le retirase el apoyo al gobierno; así, los presupuestos para 1996 no fueron aprobados; la situación era tan difícil que Felipe González decide adelantar las elecciones para marzo de 1996.

En la elecciones del 3 de marzo de 1996, el PP tuvo 156 deputados mientras el PSOE caía a 141 deputados: fue una amarga victoria para el PP (los sondeos daban una mayoría más amplia) y una dulce derrota para el PSOE (se temía una fuerte caída).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] El día 27 de noviembre de 1975 se realizó la ceremonia de coronación en la Iglesia de los Jerónimos de Madrid, oficiada por el Cardenal Vicente Enrique Tarancón. Juan Carlos I llegaba como resultado de la legalidad franquista, pero los derechos históricos y dinásticos estaban en manos de su padre D. Juan de Borbón. La solución se produce el 14 de mayo de 1977 cuando, de modo oficial, D. Juan cede sus derechos dinásticos a su hijo Juan Carlos I.

[2] Formado el 4 de diciembre de 1975.  Tenía una composición heterogénea: integrado por  todas las familias do régimen por personalidades de prestigio (Fraga, José Mª de Areilza, Alfonso Osorio).

[3] A él se atribuye el siguiente consejo: “(...) Señor, as leyes obligan, pero no encadenan y, además, en ellas está legal y legítimamente establecido el principio de reforma: de la ley a la ley”.

[4] Romería carlista en Navarra. Asisten las dos ramas carlistas y sectores franquistas. Los partidarios de Sixto prepararon una operación contra los carlistas. Hubo dos muertos y varios heridos.

[5] La acción policial provocó cinco muertos y cientos de heridos.

[6] Había sido gobernador civil de Segovia, director general de Radiodifusión y Televisión y ministro secretario nacional del Movimiento.

[7]  Gobierno formado por democristianos y reformistas del movimiento. En ese gobierno está Martín Villa (Interior), Marcelino Oreja (Exteriores) y Gutiérrez Mellado (Defensa).

[8] Sobre todo el mes de enero de 1977: Asesinato de Arturo Ruiz en una manifestación a favor de la amnistía; el GRAPO tenía secuestrados a José María Oriol, presidente del Consejo de Estado y al general Emilio Villaescusa (liberados el 11 de febrero); se produce el asesinato de cinco abogados laboralistas en Atocha (Madrid) por ultraderechistas; y asesinatos de varios policías.

[9] Ley D´Hont (matemático belga): para tener representación hay que ter un mínimo del 3% de votos en la circunscripción. Después los escaños se atribuyen a los mayores cocientes de dividir el total de votos de cada lista por 1,2,3... hasta el total de escaños a cubrir.

[10] Ultraderecha: C18J, FN; Extrema derecha: FET-JONS; Reformistas: GODSA; Asociaciones del Movimiento; Democracia cristiana: UDC-PNV; Regionalistas conservadores; Centro liberal: PDL; Regionalistas progresistas; Socialistas: PSOE, PSP; Comunistas: PCE, PCOE; Extrema izquierda: PTE, ORT-MCE; Ultra izquierda: PCE (m-l)-FRAP, UPG, ETA.

[11] El último día de campaña los líderes de los partidos pidieron en la televisión el voto; el último fue Adolfo Suárez.

[12] Ponencia formada por: J.P. Pérez Llorca, M. Herrero y Rodríguez de Miñón, y G. Cisneros de UCD; G. Peces Barba do PSOE; J. Soles Tura do PSUC (partido de los comunistas catalanes); M. Fraga de AP; y M. Roca de Minoría Catalana (PDC)