LAS TRANSFORMACIONES SOCIOECONÓMICAS DURANTE EL SIGLO XIX

 

I.  TRANSFORMACIONES AGRARIAS Y EXPANSIÓN INDUSTRIAL

 

1. ATRASO Y DESARROLLO

 

            Desde ½  XVIII  se lleva a cabo la R.I®.; en España los progresos fueron menores, por eso:

-          unos historiadores hablan de “fracaso de la revolución industrial”, Nadal

-          otros, de “patrón latino de modernización” (Tortella) que se caracteriza por:

- lentitud y tardanza

- menor profundidad                                    

- desfase evolutivo    

           

            Las características básicas del desarrollo:

-            predominio de actividades del sector primario.

-            Protección arancelaria.

-            dependencia do exterior

-            fuerte desequilibrio territorial.

           

            Algunos de los principios del liberalismo económico son:

-          Las actividades económicas deben estar en manos de los particulares, el estado no debe intervenir.

-          Libertad económica basada en la oferta y demanda.

-          Trabajo = mercancía más, sujeta a las leyes de la oferta y demanda, sin reglas.

-          Capital, factor clave, usado para reinvertir y obtener beneficios.

 

            En España la aplicación de estos principios fue lenta: Poco interés de los grupos dominantes por las actividades económicas. Se mantienen reglas hasta muy tarde y se prefiere el proteccionismo: Para Tamames fue un beneficio, ya que permite acumular dentro del país; para Tortella perjudica, impide la competencia, modernización y no se favorecen los cambios.

 

Algunos de los factores que contribuyeron a dificultar y limitar el desarrollo económico son: (pág. 262)

-                Obstáculos físicos y naturales: el relieve que dificulta las comunicaciones, ríos poco navegables, deficiente calidad de las tierras (mucho secano), escasas materias primas (minas de calidad mediocre) y fuentes de energía...

-                Escasas transformaciones en los sistemas agrarios: mantenimiento de una agricultura y ganadería tradicional, que no proporcionó ni la mano de obra, ni los recursos ni el mercado para el resto de los sectores económicos.

-                Reducida capacidad de consumo del mercado interior: niveles de renta muy baja lo que imposibilitaba comprar nuevos productos.

-                Falta de competitividad de los productos españoles: altos costes de producción (provocados por los inconvenientes citados antes, más la poca especialización y nula renovación técnica) que se mantienen por el sistema proteccionista que reserva el mercado español para los productores nacionales.

-                Despreocupación por las innovaciones técnicas: los grupos dominantes despreocupados de la educación e investigación ya que el dominio político les permitía seguir al frente del estado, y el dominio económico vivir sin realizar transformaciones.

-                Escasez de capitales y preferencia por inversiones especulativas (Bolsa, Deuda) o inmobiliarias frente a las productivas.

-                Mentalidad de los empresarios y políticos: buscan la protección del Estado, la explotación de los trabajadores y la protección legal para esas actividades antes de volverse innovadores y competitivos.

-                La guerra de la Independencia y la pérdida de los territorios en América. Supuso la destrucción del tejido productivo, interrupción de las inversiones, pérdida demográfica, etc.

 

2.      LA AGRICULTURA (pág. 264)

 

Hay que partir de la situación en la que se encuentra la agricultura al final del A.R. Es una agricultura atrasada, con muchos problemas, que necesita reformas (ya que las planteadas por los ilustrados[1] –Jovellanos, etc.- no se llevaron a cabo). Por eso, cuando se instala el liberalismo se van a realizar algunas transformaciones que afectan a la agricultura.

Una trasformación afecta al  régimen jurídico de la propiedad de la tierra del Antiguo Régimen. El régimen jurídico se caracterizaba por la ausencia de una propiedad libre e individual. La mayor parte de las tierras estaban amortizadas o vinculadas. Además, muchas tierras eran comunales o debían someterse a los ritmos de trabajo colectivos dominantes en la comunidad campesina. Hay que añadir también los privilegios de los que disfrutaba la Mesta que limitaban las posibilidades de explotación de las tierras que ocupaban. Finalmente, la mayoría de las tierras no tenían un único poseedor, tanto los campesinos como la nobleza y clero tenían derechos sobre ellas.

Por esas razones se va a acometer la reforma agraria liberal.

 

2.1  LA REFORMA AGRARIA LIBERAL

 

La reforma agraria liberal que va a levar a cabo la burguesía [2] forma parte del proceso de sustitución del Antiguo Régimen por la sociedad capitalista, con el libre desarrollo de la propiedad agraria. Se pretendía establecer una propiedad libre y “perfecta” frente a las amortizaciones y vinculaciones. Para crear este nuevo tipo de propiedad los gobiernos liberales llevaron adelante las siguientes medidas:

 

-          La desamortización eclesiástica y municipal.

-          La desvinculación.

-          La abolición el régimen señorial.

-          La supresión del décimo.

-          La regulación de los derechos de producción y distribución: libertades de mercado.

 

 
 
 
 
 
A) LA DESAMORTIZACIÓN

 

La desamortización consiste en la nacionalización por parte del Estado liberal de las propiedades rústicas y urbanas en poder de la Iglesia y de los ayuntamientos para ser vendidos en subasta. Afecta sobre todo a las propiedades que estaban en “manos muertas” [3]  

 

Comienzan las desamortizaciones durante el reinado de Carlos III, sendo afectadas, en parte, las tierras municipales e con Godoy[4], en tiempos de Carlos IV, se atacaron mínimamente los bienes eclesiásticos, para paliar el déficit de la Hacienda. Se continua el proceso desamortizador con las leyes de 1813 (Cortes de Cádiz), 1820 (Trienio), 1836 (desamortización eclesiástica de Mendizábal), 41,42 (Espartero) y 1855 (desamortización general de Madoz).

 

Los objetivos[5] eran:

-          Adaptar la propiedad de la tierra a los principios del liberalismo y asentar una propiedad individual y libre.

-          Remediar el déficit de la hacienda.

-          Obtener los fondos para la guerra carlista.

-          Fortalecer las bases sociales del régimen liberal al ampliar los propietarios y crear una clase media favorable al régimen liberal.

 

La desamortización de Mendizábal se lleva a cabo entre 1836 y 41, afectando a los bienes del clero regular, salvo los que se dedicaban al auxilio social (hospicios, hospitales, enseñanza de pobres...). Primero fueron extinguidas las órdenes religiosas (decreto de 11 de oct. de 1835), después incautados los bienes (decreto de 19 de feb. 1836  y decreto de 29 julio de 1837[6]) y finalmente puestos a la venta en subastas públicas[7].

 

Durante la regencia de Espartero (41-43) fueron puestos en venta los bienes del clero secular (ley de 2 de sept. de 1841). Con esta operación pasaron a manos privadas y del Estado una gran cantidad de propiedades rústicas y urbanas[8] (edificios y solares). Estas, a veces fueron abandonadas sufriendo un gran deterioro, otras pasaron a ser empleadas por el Estado como centros educativos o administrativos. Como compensación el Estado se obligó a sostener los gastos de culto y clero (Concordato de 1851).

 

            A partir de 1844, los gobiernos moderados paralizaron la desamortización. Alejandro Mon, ministro de Hacienda del gabinete constituido por Narváez el 3 de abril de 1844, mandó a Pedro Sainz de Andino la redacción de un decreto para suprimir las ventas, por los retrasos en los pagos al clero, por la mala conservación de los templos y por la retirada de la ley de 1841. En 1851 llegaron a acuerdos con el Vaticano (Concordato de 1851) por los que la Iglesia aceptaba las desamortizaciones hechas a cambio del pago de los gastos de culto y clero y otros privilegios. 

 

La desamortización de Madoz  se produce durante el Bienio Progresista (1854-56), después de que los moderados frenasen el proceso desamortizador. Afectaba a los bienes pertenecientes al Estado y Municipios [9], y los que quedaban del clero sin vender; por esto fue conocida como desamortización General. La parte de tierras más importante era la de los ayuntamientos; por eso esta ley también es conocida como la desamortización municipal. Los “bienes comunes” de los ayuntamientos podían non ser vendidos si se consideran de interés común. Fue de gran importancia para financiar obras públicas, como el ferrocarril, y pagar la Deuda. Supuso un duro golpe para la financiación de los ayuntamientos y para los campesinos con menos ingresos que se beneficiaban de las tierras colectivas.

 

El procedimiento de venta era el de subasta. Las propiedades eran tasadas y después se hacía la subasta, siendo adjudicadas al mejor ofertante. El pago se podía hacer de dos modos: en efectivo, un primer pago por valor de una quinta parte y el resto en quince años, o bien un pago con títulos de deuda y el resto en plazos durante ocho años. Estos mecanismos de pago favorecían a la burguesía y nobleza.

 

Como CONSECUENCIAS y a modo de balance podemos decir que:

 

- como medida política: un éxito ya que consolida el régimen liberal. Los compradores no tuvieron interés en volver al Antiguo Régimen. Hay que indicar que una parte de los católicos se vuelven muy hostiles con el liberalismo, y también que una parte del campesinado se vuelve antiliberal al ser perjudicado por las reformas.

 

-          A nivel económico:

Logro reducir, en parte, el déficit de la Hacienda[10] y financió obras públicas (ferrocarril).

Obtuvo el dinero para la guerra carlista.

No impulsó un crecimiento de la productividad agraria ni transformaciones técnicas en el proceso productivo. No se pensaba en una reforma Agraria sino en una solución para la Hacienda.

Quizás perjudicó a la industrialización al desviar dinero hacia la compra de tierras.

Los ayuntamientos perdieron mecanismos para financiar actividades.

No se logró una transformación de la distribución de la propiedad: en el sur se acentuó  la concentración de la propiedad (aumentan los latifundios) y en el norte la dispersión. Los que ya eran rentistas y propietarios fueron los que tenían dinero para comprar tierras.

 

A nivel social:

Se obtiene la propiedad plena en la mayoría de los casos, a excepción de Galicia donde se mantuvo la división característica del sistema foral y los montes comunales de municipios apenas se privatizaron.

Los jornaleros y pequeños propietarios fueron perjudicados al perder los bienes comunales y  aumentarle las rentas a partir de 1840.

No se logra crear una masa de pequeños propietarios (Florez Estrada[11]) interesada en la producción agrícola; lo que en realidad se produjo fue un gran número de asalariados campesinos.

La Iglesia pierde las propiedades, por lo que el Estado se ve obligado a compensarla con el pago de los gastos de culto e clero (Ley de 1841); también se perdieron bienes de interés artístico.

La gran beneficiada es la burguesía que adquiere la tierra, las propiedades urbanas, el prestigio y el poder político.

 

 

 

B) LA DESVINCULACIÓN

           

La desvinculación e el proceso de eliminación de figuras jurídicas como el mayorazgo que impedían la libre disposición de la tierra por parte de  sus dueños. La tierra era recibida en herencia y tenía que ser transmitida íntegramente al heredero, no se podía fragmentar. Las Cortes de Cádiz inician el proceso de desvinculación, será continuado durante los periodos progresistas (1820, 1836) rematando definitivamente a partir de 1841.

 

C) LA ABOLICIÓN DEL RÉGIMEN SEÑORIAL

 

La abolición del régimen señorial se lleva a cabo por las leyes de 1811, 1823 e 1837, e viña motivado por dos causas:

 

-          Resultado del principio de soberanía nacional marcado en las Cortes de Cádiz.

-          Resultado de la falta de pago de las rentas por parte del campesinado desde 1808.

 

Las leyes de abolición distinguieron entre el señorío jurisdiccional y el territorial. Los jurisdiccionales y los derechos procedentes de ellos fueron suprimidos, mientras los territoriales pasaron a ser propiedad privada plena. El conflicto radicó en distinguir entre señorío territorial e jurisdiccional. Por la ley de desvinculación de patrimonios de 1837 los señores perdían  sus atribuciones jurisdiccionales, pero conservaban la propiedad de las tierras.

Como consecuencia de este proceso de abolición de los señoríos los señores logran consolidar la propiedad donde ya tenían propiedades desde el siglo XVIII (Castilla la Mancha, Andalucía y Extremadura), aunque en otras zonas sufren reducciones. La Iglesia perdió todo ya que la ley le impide tener propiedades.

 

D) LA SUPRESIÓN DEL DIEZMO

 

E) REGULACIÓN DE LOS DERECHOS DE PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN: LIBERTADES DE MERCADO

 

El Estado liberal formuló disposiciones sobre la libertad de explotaciones de la propiedad de la tierra, del comercio y de la industria: fin de la Mesta, libertad de contratos, de precios, libertad en el comercio interior, abolición de gremios, etc.

 

CONSECUENCIAS de toda la reforma agraria liberal

 

De modo general y sintético podemos señalar las consecuencias siguientes que se desprenden de los procesos antes mencionados:

-          Como medida política fue un éxito ya que ayudó a consolidar el régimen liberal.

-          Proceso de redistribución de riqueza:

-          El poder de la Iglesia fue eliminado.

-          Los nobles disminuyeron.

-          El patrimonio de los ayuntamientos fue suprimido.

-          Los campesinos pobres y jornaleros ven empeorar su situación.

-          Aumentó ligeramente el número de propietarios.

-          Marca la formación de las clases sociales en el XIX: Declive de la nobleza, se  consolida la burguesía y diferencia entre propietario y jornalero.

-          Ayuda a formación de una economía de mercado.

-          Fue distinta según las regiones.

 

2.1.1        LA DESAMORTIZACIÓN EN GALICIA: LA PERMANENCIA DE LOS FOROS

 

En Galicia al mantenerse el sistema foral hizo que una de las características de la desamortización  fuese la abundancia de rentas forales en las que lo que se traspasó al adquiriente fue únicamente el dominio directo, es decir, el derecho a percibir rentas forales, y no el dominio útil o la capacidad de explotar la tierra, que siguió en manos del campesino. Antes de la Ley Madoz la desamortización afectó casi exclusivamente al patrimonio eclesiástico, sobre un 70 %.

Los que adquirieron los bienes desamortizados fueron nobles, hidalgos, profesionales, funcionarios urbanos, comerciantes, grandes arrendatarios y burgueses que tenían títulos de deuda Pública para pagar el precio en la puja. Pero la estructura de la propiedad no se alteró: los foros de los monasterios eran de los nuevos adquirientes, y los subforos de los hidalgos siguieron en la misma situación.

En lo que se refiere a los bienes de propios fue casi inexistente, y los montes siguieron en manos de las comunidades explotados conjuntamente.

 

La redención de los foros se realizó en el primer tercio del XX. La liquidación del régimen foral se explica por tres motivos: la lucha que el campesinado hace a favor de la redención dentro del  movimiento agrarista que se desarrolló a principios del XX; el aumento de los campesinos por la venta de excedentes y la llegada a Galicia del dinero procedente de ultramar. En 1926 se promulgó la Ley de redención de foros, por la que los pagadores de renta podían convertirse, pagando una indemnización, en propietarios plenos de las tierras que trabajaban. 

 

 

2.2      LA EVOLUCIÓN DE LA AGRICULTURA

 

La agricultura era la principal actividad económica, aunque estaba atrasada respecto al norte de Europa. La población agrícola se mantenía elevada (65% en 1910), la productividad era baja y la difusión de nuevas técnicas era poca. En este desarrollo podemos indicar las siguientes etapas:

 

A) Desde la Guerra de Independencia, sobre todo después de 1830, la producción agraria se expandió debido a:

-          Aumento de la superficie cultivada.

-          Aumentos en los rendimientos.

-          Implantación de políticas liberales: libertad comercio, ataque a la Mesta, etc.

-          Intensificación y especialización de cultivos mediterráneos.

 

Es un aumento pequeño,  que se consume con el aumento de la población y que no permite aumentar el producto disponible por habitante ni liberar mano de obra para la industria.

 

B)    A partir de la segunda mitad de siglo los rendimientos dejan de crecer y como consecuencia se producen crisis de subsistencias como en 1856/7 y 1866-68.

 

C)    A partir de 1882, se produce una crisis de carácter internacional, conocida como gran depresión o crisis agraria finisecular. El origen está en la entrada masiva en los mercados europeos de productos de ultramar (trigo, carne, arroz), por la revolución de los transportes. La situación se fue agravando hasta 1895, y sobre todos, desde 1890 por la destrucción de las vides por la filoxera. Las consecuencias económicas de esta crisis fueron:

 

a.       Las zonas trigueras del interior de la Península perdieron  sus mercados europeos, y hubo una reducción de las superficies cultivadas con la consiguiente disminución en la producción de cereales.

 

b.      Los cultivadores de viñedos vieron  su producción reducida a cero, teniendo que hacer fuertes inversiones para plantar de nuevo vides.

 

 

2.3       LA FORMACIÓN DEL MERCADO INTERIOR

 

El sistema de intercambios del Antiguo Régimen se caracterizaba por la existencia de mercados de ámbito local o comarcal escasamente relacionados entre sí, lo que repercutía negativamente en el sector agrario:

- Mantenía economías de autoabastecimiento basadas en el cereal.

- Provocaba fuertes oscilaciones en los precios.

- El interior era más caro y el litoral más barato.

 

Para dar solución los liberales, en 1820, establecieron una política proteccionista  que tuvo dos efectos beneficiosos:

 

1º. Potenció la especialización regional. Cultivo de cereales en las zonas adecuadas y nuevos cultivos en el resto para atender la demanda.

2º. Impulsó los intercambios y la creación de un mercado nacional.

 

2.4       DIVERSIDADES REGIONALES

 

En la agricultura del Norte la estructura de los cultivos estaba muy diversificada y la ganadería era muy importante. Predominaba una economía agraria tradicional, insuficiente para alimentar la población, y con predominio del minifundio. Desde el siglo XVIII se expandieron el maíz y la patata que permitió un crecimiento de los rendimientos y la implantación de sistemas de rotación de cultivos.

 

La agricultura del Mediterráneo era la más dinámica. El aumento de la especialización y de la producción, por medio del incremento de la superficie cultivada y de prácticas de cultivo intensivo (regadío) que permitieron altos rendimientos. Los cultivos principales eran los cítricos y la vid. Este desarrollo permitió obtener los recursos para financiar el proceso de industrialización.

 

En Andalucía durante el XIX se produjo una expansión fuerte en el cultivo de cereal, vid y, sobre todo, olivo. Esta expansión motivada por la demanda europea permitió el desarrollo de la industria del aceite y jabonera. Hay que señalar que el crecimiento se basó en el aprovechamiento de una mano de obra abundante y barata, que creó fuertes desigualdades sociales. 

En el interior predominaba una agricultura extensiva, dedicada al cultivo de cereales, sobre todo trigo y leguminosas. Esta concentración permitió el progreso de la industria harinera, sobre todo en Santander.

 

3            LA INDUSTRIA

3.1      LOS INICIOS DE LA INDUSTRIA MODERNA

 

El proceso de industrialización se encontraba atrasado en España debido a:

 

-          A la limitada demanda: poca población y poca capacidad adquisitiva.

-          A las políticas proteccionistas. Defienden la industria pero limitan la competencia  y no estimulan la modernización.

-          A las pequeñas dimensiones de las  industrias y la poca competitividad.

-          A la falta de materias primas y fuentes de energía.

-          A la ausencia de un mercado nacional integrado.

-          A la falta de capitales, la dependencia de los capitales extranjeros (sobre todo en el sector minero y ferroviario), y la desviación hacia actividades no productivas.

-          A la despreocupación por las innovaciones técnicas.

-          A la escasa transformación del sistema agrario.

-          A los fuertes desequilibrios regionales.

-          A la Guerra de la Independencia.

 

El ARRANQUE del proceso industrializador se produce en Cataluña [12], en la industria textil algodonera, cuando se introduce el sistema de fábrica acompañado de un proceso de mecanización en el hilado y en el tejido. Esta mecanización (máquina de vapor –las primeras fueron las de la fábrica Bonaplata en Barcelona-, husos mecánicos) se aceleró debido a la falta de mano de obra, y por la abundancia de capital que venía repatriado de las colonias. La mecanización provocó un aumento de la productividad y una disminución de costes y precios de venta. Todo esto hizo aumentar la demanda interior y cubana, reservada por la protección arancelaria.

En Cataluña se desarrolló un fuerte núcleo industrial en base a la industria textil y a las industrias mecánicas complementaria de esa actividad. También se desarrollo algo de siderurgia y un poco de industrias químicas (para la textil y agrícola). (relación con el Doc. 3). El éxito se debe a la incorporación de máquina, del dinamismo de la burguesía catalana y al proteccionismo que reservaba el mercado español a las producciones catalanas.

A pesar de todo, en Cataluña se siguieron manteniendo los pequeños talleres y los trabajos a domicilio.

A lo largo del siglo la industria creció pero le seguía  faltando competitividad por:

-          Costes de producción elevados, por la falta de fuentes de energía (carbón) y materias primas.

-          La escasa capacidad de compra.

-          La situación geográfica que elevaba los costes do transporte.

 

3.2      LA INDUSTRIA SIDERÚRGICA

                                 

Su evolución refleja las insuficiencias energéticas y las dificultades para la aplicación de innovaciones tecnológicas procedentes del exterior. Los tres focos siderúrgicos que se desarrollaron durante el XIX revelan la crisis del carbón vegetal, su sustitución por la hulla asturiana y el triunfo definitivo del coque inglés como elemento impulsor del despegue vasco. El carbón fue la fuente de energía básica hasta la aparición de la hidroeléctrica. En España había minas de carbón (Asturias, Serra Morena, León) pero de difícil extracción, de calidad media y de situación difícil, lo que encarecía los productos finales. Resultaba más barato el carbón británico que será empleado al principio por la siderurgia vasca.

 

La siderurgia malagueña, entre 1830-64, fue la pionera en la apertura de altos hornos, pero fracasó debido a los altos costes de producción derivados del empleo de carbón vegetal. A mediados del siglo XIX producía el 85% del hierro colado de España. Su decadencia fue debida a la competencia de las instalaciones del norte y de los productos extranjeros.

 

La siderurgia asturiana, entre 1864-79, que no logro consolidarse al carecer de carbón mineral de calidad y por la falta de demanda de productos industriales.

 

La siderurgia vasca se desarrolla a finales del siglo e contaba con varias condiciones favorables:

- El carbón galés a cambio de hierro.

- La política arancelaria proteccionista de los años 90 que hizo que el Estado comprase el material vasco.

-  Se complementaba con el desarrollo de empresas navales y mecánicas.

 

4            EL FERROCARRIL

Es un elemento fundamental en el proceso de industrialización: primero por el consumo que hace de materias primas e impulso sobre otras industrias (hierro, madera, carbón, etc.), segundo por facilitar la introducción de avances tecnológicos (máquinas, etc.),  tercero por la incidencia en los mercados de trabajo y cuarto por las ventajas que introduce en toda la economía nacional una vez construido (abarata costes, relaciona mercados, etc.).

El ferrocarril fue la alternativa a la deficiente red de caminos y canales. La navegación siguió siendo el medio de transporte más empleado, utilizando mayoritariamente la vela hasta bien entrado el siglo XX.

Desarrollo tardío con respecto a Europa. La primera línea se abre en 1848, uniendo Barcelona y Mataró, e a principios de los 50 la línea Madrid-Aranjuez. En esos años es necesario aumentar la construcción para impulsar economía y dar salida a los productos agrícolas del interior de España [13].   En junio de 1855, sale a la luz la Ley de ferrocarriles que va propiciar un crecimiento espectacular por:

-          El apoyo del Estado: subvenciones y franquicias arancelarias para importar materias primas.

-          Entrada masiva de capital extranjero. La ley permite la entrada de compañías extranjeras para facilitar la construcción.

-          Ley Madoz que proporciona recursos financieros.

 

Pero en esa ley se señalan aspectos que condicionarán la historia económica posterior:

 

-          La estructura radial con centro en Madrid, idea de consolidar un Estado centralizado, pero que no articula el mercado interno, no interrelaciona zonas productoras y consumidoras.

-          El ancho de vía (1,67m. frente a 1,44m.) que dificultará los intercambios internacionales. Vías más anchas para poner locomotoras más potentes (relieve difícil); también se explicó como un intento de evitar invasiones.

-           La autorización para importar los productos extranjeros que mermó el desarrollo interno al poder importar cualquier producto (impulsa economías extranjeras).

-          La construcción y explotación podía hacerla el Gobierno o compañías privadas. Quedará en manos privadas lo que llevará los beneficios a particulares y a Francia, origen, en su gran parte, del capital invertido.

 

La idea era construir con rapidez, que no sería posible con la producción interna, para dar salida al cereal del interior.

 

Como consecuencias de la introducción del ferrocarril podemos señalar las siguientes:

-          Fue un elemento decisivo en el proceso de modernización económico.

-          Contribuye a la integración de los distintos espacios y regiones.

-          Ayudó a la bajada de los precios y al aumento de los intercambios.

-          Aumentó la demanda de trabajo.

-          No impulsó a las industrias siderúrgicas y metalúrgicas españolas (por permitir a las compañías constructoras la importación de casi todo el material).

 

 

5            LOS MEDIOS DE TRANSPORTE

 

Además del ferrocarril tenemos que destacar las renovaciones hechas en el resto de los medios de comunicación.

Las carreteras se van mejorando a lo largo del siglo e incrementando el número de kilómetros construidos. 

Las comunicaciones marítimas experimentan una gran renovación: mejoran las infraestructuras portuarias, se introduce el barco de vapor (aunque el de vela sigue siendo importante) y se crean importantes navieras.

            También hay que destacar la importancia en el desarrollo del correo, del telégrafo (1830) y del teléfono (1877) para la transmisión de noticias e información.

Finalmente, indicar que a lo largo del XIX se lleva a cabo una gran transformación por el desarrollo de la canalización del agua corriente, de la red de sumideros y del inicio en la construcción del tendido eléctrico.

 

6            EL COMERCIO EXTERIOR

 

Dentro del comercio exterior se producen cambios como los experimentados por el resto de la economía española.

El primero elemento es el crecimiento, muy fuerte en la 2ª mitad de siglo.

El segundo se centra en los cambios en la composición: al principio se exportan productos agrarios y se importa algodón y lino, al final de siglo se exportan productos agrarios, mineros y productos de algodón y se importa carbón y algodón.

El tercero es el destino: a principios de siglo son las colonias americanas el destino de las exportaciones, pero con su pérdida pasan a ser Francia y Gran Bretaña.

 

 

 

 

 

7            LA HACIENDA Y LA ORDENACIÓN DEL SISTEMA FINANCIERO Y LA POLÍTICA ARANCELARIA

 

La Hacienda estaba en crisis por las guerras, la pérdida de las colonias americanas, las exenciones de la nobleza e iglesia, y la incapacidad para tener otras fuentes alternativas. En esta situación era imprescindible hacer una reforma fiscal. Hasta 1845 no se logró aprobar la reforma de Mon. Esta reforma simplificó el número de impuestos, concretó las bases imponibles y creó los dos impuestos directos fundamentales de la historia contemporánea:

-          La contribución de inmuebles, cultivos y ganadería.

-          La contribución industrial.

 

Esta reforma también aprobó la contribución de Consumos, un imposto indirecto sobre las subsistencias que será muy criticado por las clases populares.

Pese a todo, la reforma fue incapaz de generar los ingresos necesarios, así fue necesario recorrer a los procedimientos extraordinarios para obtener ingresos: la Deuda, los préstamos y las concesiones.

 

Por lo que respecta al sistema financiero y monetario era necesario modernizarlo con respecto a las nuevas necesidades del mercado. La primera medida fue unificar el sistema monetario, sacar la moneda extranjera y establecer una base decimal. En 1869 se estableció la peseta como unidad de referencia.

A nivel financiero las medidas principales fueron:

-          Ampliar el número de entidades bancarias, primero comerciales y después también industriales.

-          Crear el Banco de España con la fusión de los bancos de San Fernando e Isabel II en 1856.

-          Permitir la entrada de capital extranjero.

-          Facilitar el ahorro y la inversión en sectores productivos.

 

En lo referente a la política arancelaria, desde 1820 las leyes protegieron la producción nacional a través de la prohibición de importaciones. Esta prohibición fue muy marcada en la agricultura y menos en la industria textil. La ausencia de competencia extranjera hizo que la innovación fuese mínima y se mantuviesen los precios elevados, lo que favorecía a la oligarquía terrateniente y a la burguesía industrial.

La defensa del librecambismo procedía de los sectores comerciales y de los dedicados a una agricultura intensiva exportadora. El Arancel de Figuerola de 1869 abrió el mercado exterior, considerando que era la mejor vía para potenciar innovaciones técnicas, bajar precios y aumentar la demanda. Esta política se mantendrá hasta 1891, cuando vuelva a establecerse un arancel proteccionista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN O REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

 

La Revolución industrial o proceso de industrialización viene acompañado de los siguientes cambios:

CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO: proporciona: más mano de obra y más barata.

CRECIMIENTO AGRÍCOLA: proporciona más alimento, más barato y libera mano de obra para la industria.

CRECIMIENTO DE CAPITAL: Hay más dinero para la industria: Bancos y Bolsa.

CRECIMIENTO DE MÁQUINAS:

            Permiten aprovechar mejor la energía: agua, viento, madera

            Permiten cambiar de energía: carbón, petróleo, electricidad...

            Permiten aprovechar mano de obra: mujeres y niños.

            Permiten sustituir mano de obra: Hombres/mujeres/niños; cualificados/no cualificados.

            Permiten introducir nuevas materias primas: el algodón (lana); acero (no hierro), cobre.

            Permiten aumentar las producciones: trabajo constante (nocturno).

            Permiten bajar precios.

            Permiten aumentar beneficios.

            Permiten aumentar el mercado de trabajo (más trabajo y más diversificado).

            MAQUINA DE VAPOR (MOTOR): 1º Aplicada a la industria textil (telares e hiladoras), después a toda la industria (siderurgia, transporte, etc.).

 

CAMBIO EN EL MODO DE PRODUCCIÓN: del taller artesanal y del sistema doméstico a la fábrica y los nuevos modos de producción (fordismos y trabajo en cadena).

 

CAMBIO EN LOS TRANSPORTES Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

CAMBIO SOCIAL: de la sociedad estamental a la sociedad de clases; burguesía y proletariado.

 



®              Mirar una página al final sobre la industrialización general.

[1]              Proyectos de Reforma Agraria y otras reformas durante el reinado de Carlos III.

[2]              Los gobiernos liberales progresistas serán partidarios de la desamortización, por el contrario los gobiernos liberales moderados intentaran paralizarla.

[3]              Las propiedades de "manos muertas" eran aquellas que, en virtud de las condiciones del legado o por las reglas de institución de su dominio, no se podían vender, permutar o transferir en forma alguna. Era habitual que tampoco pudieran estar gravadas por impuestos. El origen de esas propiedades está en la cesión o legado hereditario de un benefactor ya muerto (de ahí el nombre de "manos muertas") cuya voluntad sigue prevaleciendo. Principalmente hace referencia a las propiedades de la iglesia católica, aunque también pueden incluirse en este concepto algunas propiedades de la casa real (realengos) o de la nobleza (señoríos), ayuntamientos o de hospitales, hospicios, casas de misericordia, cofradías, etc.

 

[4]              Carlos IV obtuvo permiso de la Santa Sede para expropiar y vender los bienes de los Jesuitas, hospicios, casas de expósitos, etc.,  que suponían  una sexta parte de los bienes eclesiásticos.

[5]              En el preámbulo de la ley de Mendizábal se señalan más objetivos.

[6]              Este decreto incluye la desamortización del clero secular, pero fue paralizada. Será retomada con Espartero.

[7]              Las tierras eran organizadas en lotes y vendidas al mejor postor. Esto facilitó la compra por parte de la burguesía, que tenía el dinero para poder comprar. También era beneficiada la burguesía porque un medio de pago aceptado eran los títulos de Deuda, que además eran aceptados en su valor nominal a pesar de estar muy depreciados.

[8]              Se vendieron tierras por un valor aproximado de 3500 millones de reales.

[9]              Las tierras afectadas en los ayuntamientos eran las llamadas  “de propios” (tierra que el ayuntamiento tenía arrendada a un particular y que le permitía obtener ingresos para cubrir  sus gastos de funcionamiento) y “comunes” (propiedades colectivas de los vecinos trabajadas de modo colectivo o repartidas por turno).

[10]             Se recogió menos dinero por aceptar como pago los títulos de deuda (que estaban en poder de la burguesía) ya que al estar depreciados suponían en realidad menos dinero.  

[11]             Economista de principios del XIX. Flórez Estrada es partidario de la desamortización, pero no del sistema de Mendizábal. Pretende que el Estado arriende en enfiteusis (cesión perpetua a largo plazo del dominio útil de un inmueble mediante el pago anual de un canon. Esto no perjudicaría a la clase proletaria.

 

[12]             En Cataluña además de la industria textil destacan: la metalurgia de transformación, con una fuerte dependencia del hierro vasco, y la industria química destinada a abastecer a otras industrias, sobre todo la textil.

[13]             Grandes producciones de cereales de los terratenientes que sustentan los gobiernos de Isabel II; es necesario rentabilizar sus inversiones.