REFORMAS DE LA SEGUNDA REPÚBLICA

 

 

 

            El gobierno de Juan B. Aznar convocó elecciones municipales para el 12 de abril de 1931 con la esperanza de obtener un buen resultado que lo respaldara en el poder. El día 14 se conocen los resultados. Las candidaturas republicanas obtienen la victoria en las grandes ciudades. En algunas  localidades (Eibar) comenzaron a proclamar la república. En Madrid, la gente y los firmantes del pacto de San Sebastián estaban expectantes ante los acontecimientos. El gobierno de J.B. Aznar presentó la dimisión y los firmantes del pacto formaron un gobierno provisional. Se proclama la II República el día 14 de abril y el rey Alfonso XIII abandona España.

 

            El gobierno provisional está dirigido por Alcalá Zamora y formado por partidos republicanos y socialistas. En el gobierno entran los líderes del Pacto de San Sebastián: Alcalá Zamora, Azaña, Largo Caballero,  Marcelino Domingo, etc. Sus acciones tienen dos direcciones, la convocatoria de Cortes constituyentes y el inicio de reformas para solucionar los problemas principales.

 

             La evolución de la República va a estar condicionada por varios elementos de tensión e inestabilidad, entre los más importantes podemos citar: la coyuntura adversa con la gran depresión (la falta de recursos será una causa del fracaso de algunas reformas y de la pérdida de apoyo) y el auge de los fascismos; la existencia de una sociedad muy enfrentada y dividida que adopta posiciones intransigentes; la oposición de empresarios y de la jerarquía católica; las numerosas huelgas, conflictos sociales y el fuerte anticlericalismo; y la fuerte  fragmentación política.

 

            Entre los principales partidos podemos citar: los partidos autoritarios, como Falange Española de José Antonio Primo de Rivera, antimarxistas y críticos con la legalidad republicana, apoyados por terratenientes y alta burguesía; los partidos de derechas que defienden orden, propiedad, valores cristianos, etc., apoyados por la burguesía, entre los que se encuentran el partido agrario, la CEDA de Gil Robles y también el PNV y la Lliga catalana. Los partidos republicanos de Alcalá Zamora (Derecha Liberal republicana) y Manuel Azaña (Izquierda republicana), el partido Republicano Radical Socialista y Esquerra republicana de Cataluña. Los partidos de izquierda: el PSOE, el PCE, de Dolores Ibarruri (Pasionaria), y la CNT y la FAI, que defienden los intereses de los trabajadores industriales y jornaleros agrícolas, la abolición de la propiedad privada y de las diferencias de clase. Tienen el apoyo de los trabajadores agrícolas e industriales.

 

 

 

            El gobierno provisional de Alcalá Zamora convocó elecciones a Cortes constituyentes para el 28 de junio de 1931. El ambiente era muy tenso. Ya se habían producido las quemas de conventos del 11 de mayo y la sociedad estaba muy enfrentada. Los resultados dieron la victoria a los partidos del gobierno. El PSOE tenía 114 diputados de los 470 del parlamento, el partido Radical 89, el Radical Socialista 55, Acción Republicana 30, los partidos de derechas no llegan a 160 diputados. Con esos resultados no se produjo ninguna variación en el gobierno provisional sino que sale reforzado. Pero es un parlamento muy fragmentado y no todos apoyan a la República. Rápidamente se formó una comisión constitucional al tiempo que el gobierno iniciaba las principales reformas.

 

             La comisión constitucional fue presidida por Jimenez de Asúa. Los debates fueron muy intensos, sobre todo los referentes a la propiedad y al derecho de expropiación y los referentes a la Iglesia. Estos debates provocaron la salida del gobierno de Alcalá Zamora y la llegada a la presidencia del gobierno de Manuel Azaña, en octubre de 1931. Desde ese momento avanzan los debates de la constitución y arrancan las reformas.

 

            La Constitución es aprobada el 9 de diciembre de 1931. Entre las principias características destacamos:

 

      El Estado se define de un modo novedoso: se configura como una “República de trabajadores de toda clase”, compatible con la autonomía de municipios y regiones. Esta definición tiene influencia de las constituciones de izquierdas (sobre todo de la URSS), para alejarse de las repúblicas burguesas. Emplea el término “integral”, en referencia a un estado entero, unitario. Esta idea  responde a un compromiso entre republicanos federalistas y unitarios, pero se reconoce el derecho a la autonomía. Finalmente, no se emplea el término soberanía nacional para no chocar en ese momento con la reivindicación nacional de Cataluña, pero es claro que los poderes emanan del pueblo e que se trata de una soberanía popular.

 

 

 

      Declaración de Derechos: muy amplia, en cuanto a: individuales (reunión, asociación, expresión…), políticos y relativos a la familia, economía y educación. Tiene una fuerte influencia socialista: se recoge  el derecho a realizar expropiaciones, nacionalizaciones y socialización de ciertos sectores de la producción y servicios mediante indemnización por causa de interés público, para poder hacer reformas, como la agraria. Se recoge el sufragio universal masculino y femenino (debates muy tensos), (más de 23 anos) y se reconoce el matrimonio civil y divorcio (separación Iglesia-Estado).

 

 

 

      División de poderes: Rígida separación. Idea de desconfianzas entre poderes.

 

Poder legislativo (privilegiado), reside en una única Cámara.

 

            Poder ejecutivo. Dividido entre:

 

                  Presidente de la República y Consejo de Ministros/Presidente de Gobierno: tiene las funciones executivas propias del gobierno e iniciativa legislativa.

 

Poder judicial: en manos de jueces.

 

 

 

            En lo referente al tema religioso: se pretende la separación Iglesia-Estado. Crear un estado laico. Por eso España no tiene religión oficial.

 

           

 

            Aprobada la Constitución se forma un nuevo gobierno dirigido por Manuel Azaña y con apoyo de socialistas. Salen del gobierno los radicales de Lerroux. Esta etapa es la llamada Bienio reformista y llegará hasta septiembre de 1933. Recibe este nombre por las reformas que va a acometer. Estas reformas ya se inician en octubre. Como vemos en el doc. 1, Manuel Azaña expone, en el discurso de toma de posesión del gobierno el 13 de octubre, tres grandes reformas que hay que hacer: la de la descentralización del estado, es decir la de las autonomías locales (doc. 1, lín. 4), la reforma de la propiedad, sobre todo en lo que afecta a la reforma agraria, y la separación iglesia y estado, es decir “la implantación del laicismo del Estado” (doc.1, lín. 5). Junto a estas hay que hablar de la reforma educativa, la del trabajo y la del ejército. Un grupo de reformas con las que atender a los graves problemas que tenía España en esos momentos, y que la ni Restauración ni la dictadura de Primo de Rivera habían atendido. Entre las más importantes están:

 

 

 

La reforma religiosa. El problema religioso, como se refiere Azaña, era uno de los que había que solucionar.  Había que reducir el poder de la Iglesia y separar perfectamente Iglesia y Estado. Crear un estado laico. Al tiempo era necesario calmar la situación social, ya que los ataques a la Iglesia eran muy fuertes (quemas de conventos en mayo) y la oposición de la jerarquía católica muy fuerte. El propio discurso de Azaña pronunciando la frase “España ha dejado de ser católica” (Doc. 1. Lín. 7-8) causó un fuerte rechazo de la jerarquía y de parte de la sociedad.  Las ideas de separar Iglesia y Estado y la de crear un estado laico quedaron plasmadas en la Constitución (matrimonio civil, divorcio, secularización de los cementerios, libertad de cultos, supresión del presupuesto del clero, separación Iglesia-Estado). Después se completaría con la ley de Congregaciones religiosas de mayo de 1933 que llevaría a la disolución de la Compañía de Jesús (problema con el cuarto voto).  Creó una fuerte oposición por parte de la jerarquía eclesiástica (no quería perder el control ideológico) y de la sociedad católica que fue respondida con la expulsión de los opositores más fuertes (Cardenal Segura). Esta situación empeoró por el fuerte sentimiento anticlerical de los sectores más radicales.

 

 

 

El problema de la descentralización del estado era otro de los problemas centrales de la política española desde el 98  Este tema está presente desde el inicio de la república. El día 14 de abril en Cataluña el presidente de Esquerra Republicana de Cataluña proclamó la República Catalana dentro de la Federación Ibérica, que quedó anulada por el Gobierno Provisional (después de intensas y rápidas conversaciones, para evitar la fragmentación y el temor en la gente). Pero era claro que había que dar satisfacción a esa aspiración. Por eso la Constitución recogerá el derecho a que algunas regiones pudiesen elaborar sus Estatutos de Autonomía y organizar su propio gobierno dentro del Estado “integral”.   Después la organización de la autonomía catalana comenzó con la elaboración del Estatuto de Autonomía (Estatuto de Nuria) que fue votado (99%) en agosto de 1931 (á tiempo que se redactaba la Constitución). Fue presentado a las Cortes, donde contó con la oposición de la derecha, republicanos y socialistas.  Todos los grandes partidos son centralistas, pero el contexto de 1932 hará posible su aprobación, que vemos recogido en el Doc. 4.  En 1932 se produce el intento de sublevación del general Sanjurjo, que hace que Azaña  defienda a autonomía, para ter más apoyo frente a los golpistas. Desde ese momento funcionaron las instituciones autonómicas: a Generalidad, presidida por Maciá, y el Parlamento de Cataluña, presidido por Luís Companys.

 

            En el País Vasco: carlistas y PNV aprobaron un estatuto (Estatuto de Estella, noviembre de 1933) de carácter muy partidista, tradicionalista, fuerista y confesional que contó con una fuerte oposición y que no llegó a aprobarse. Después de iniciada la guerra, en octubre de 1936, republicanos y socialistas aprobaron un estatuto más democrático. José Antonio Aguirre fue el primer presidente de la autonomía.

 

            En Galicia: la conciencia nacionalista era menos acusada. El proyecto se inicia en 1932, a instancias del partido Galleguista, pero no llegó a aprobarse hasta el 28 de junio de 1936, quedando sin tramitar en las Cortes por la guerra.

 

 

 

            LA REFORMA AGRARIA. Era otro de los graves problemas, una población mayoritariamente campesina y sin tierra, una agricultura poco productiva y atrasada técnicamente. El punto central de la reforma será la Ley de Bases de la Reforma Agraria que se promulga el 15 de diciembre de 1932.

 

            La Ley perseguía la distribución de las tierras y el asentamiento de los campesinos. Para ejecutar la Ley se creó el Instituto de Reforma Agraria (IRA) apoyado por el Banco Nacional Agrario (dotado con pocos recursos). En el doc. 3 se hace mención a las tierras que serían expropiables: las entregadas voluntariamente, las mal cultivadas (punto 7º),  las compradas con fines especulativos (punto 5), las arrendadas sistemáticamente (punto 4), y las que habían constituido señoríos jurisdiccionales  (punto 6º), es decir, las de los Grandes de España.

 

            Esta ley causaba grandes protestas: por usar el derecho de expropiar (que aparece en la constitución), y por las indemnizaciones que establecía. Las de los grandes de España serían sin indemnizar, y el resto con pequeñas indemnizaciones y además pagadas con títulos de deuda que estaban muy devaluados (por lo que en la práctica los pagos eran muy pequeños).

 

 

 

            La aplicación de la Ley fue muy limitada, por las dificultades técnicas para llevarla adelante y la falta de recursos. Provocará una fuerte conflictividad que vendrá de los grupos poderosos que querrán paralizarla, y de los trabajadores, que ante la lentitud ocuparán fincas.

 

 

 

            Junto a la reforma agraria hay que mencionar las reformas en política social y trabajo que realiza Largo Caballero (PSOE). Había que atender a las demandas de los trabajadores e intentar reducir las huelgas y conflictividades. Trató de modificar las relaciones de trabajo en un sentido favorable a los obreros mediante reformas legislativas, entre las que destacamos: el Decreto de Términos Municipales, prohibía contratar jornaleros de fuera del ayuntamiento. El Decreto de Laboreo forzoso: obligaba a los propietarios a cultivar sus tierras para impedir el boicoteo a la República. La jornada de 8 horas.

 

 

 

            Otra reforma fue la educativa y cultural. Fernando de los Ríos. Pretendía eliminar las altas tasas de analfabetismo, mejorar o nivel cultural de la población y modificar la mentalidad de la gente creando ciudadanos libres y responsables. Se planteaba una educación básica obligatoria, gratuita y laica. El ministerio de Instrucción Pública elabora un vasto proyecto de escolarización mediante construcción de escuelas y mejora en la formación de los maestros. Se producirá un fuerte aumento a pesar de las carencias presupuestarias. Para ayudar a extender la instrucción se pondrán en marcha las Misiones Pedagógicas[1] y la formación de agrupaciones como La Barraca (agrupación  teatral de voluntarios dirigidos por Federico García Lorca).

 

 

 

Finalmente, la reforma del EJÉRCITO. (Ministro de Guerra, Azaña). Azaña, tanto por necesidades militares (muchos oficiales) como por políticas y presupuestarias, emprende una profunda reestructuración y reforma del ejército con dos objetivos claros: disminuir el poder político de los militares y reducir el número de cuerpos y oficialidad aumentando su eficacia. Entre las medidas adoptadas:

 

-          Ley del Retiro: con la idea de suprimir oficiales y antirrepublicanos y conseguir un ejército fiel a la República: todos los mandos deben jurar y prometer fidelidad a la República. Los oficiales descontentos podían retirarse con el sueldo entero.

 

-          Supresión de la Ley de Jurisdicciones.

 

-          Cierre de la Academia General de Zaragoza.

 

 

 

            Pese a crear la Guardia de Asalto, el ejército sigue siendo necesario para frenar las huelgas y por lo tanto mantiene  su presión sobre el poder civil. Aparecerá un fuerte descontento en los militares.

 

 

 

            La realización de estas reformas hace que, desde 1932, el gobierno de Azaña vaya contando con más oposición: primero Lerroux, después católicos, monárquicos, ejército, etc. También se va produciendo un aumento da conflictividad social: sucesos como los de Castilblanco o Casas Viejas, que son contestados con una fuerte represión (en ese sentido Azaña promulgó la Ley de defensa de la República que le permitiría suspender las garantías constitucionales, pero aumentó su descrédito al ser acusado de intentar establecer una dictadura) y que generará más descrédito para el gobierno. A esto hay que sumar el intento de sublevación de Sanjurjo, que indica el descontento de las fuerzas de derechas e que va a suponer, como reacción, la aproximación de las izquierdas y la aprobación de leyes como el estatuto catalán.

 

 

 

            En este contexto la derecha se va reorganizando y reponiendo del “kO” del 31: en este aspecto destaca la CEDA de Gil Robles, Falange de José Antonio Primo de Rivera y las JONS de Onésimo Redondo.

 

            Llegamos así a 1933, y la coalición de gobierno se va debilitando como consecuencia de la falta de entendimiento y de la presión social. Azaña dimite y, entonces, el presidente de la República, Alcalá Zamora, ante la inestabilidad convoca elecciones para noviembre de 1933.

 

 

 

            En las elecciones de noviembre de 1933 ganaron los partidos de centro derecha: los radicales de Lerroux (100 diputados) y los de derechas, aglutinados en torno a la CEDA de Gil Robles (115). Los partidos que gobernaban salieron derrotados por: desgaste de gobierno, participación por separado (reforma de la Ley Electoral que favorece las alianzas de partidos –acumular votos-), voto femenino –discutible-.

 

 

 

            Se inicia el  BIENIO CONSERVADOR (1933-36). RECTIFICADOR. NEGRO. RADICAL CEDISTA. Forma gobierno Lerroux y cuenta con el respaldo en el parlamento de la CEDA. Será una etapa de paralización de las reformas:

 

-          Se frenó la Reforma agraria: Ley de la Reforma de la reforma agraria.

 

-          Se modificó la política religiosa para acercarse al Vaticano (dotación económica para culto y clero).

 

-          Amnistía para los sublevados de la “sanjurjada”(agosto del 32). Paro a la reforma militar. Puestos clave para los más hostiles a la república.

 

-          Enfrentamientos con los nacionalismos: paralización de los estatutos.

 

 

 

            Este giro conservador propició una doble tensión: tensión en el gobierno e tensión social: aumento de la conflictividad social por el deterioro de las condiciones de los trabajadores (empleo, jornada, salario).

 

           

 

            La CEDA reclamó entrar en el gobierno. La reacción del resto de los partidos fue negativa ya que se entregaba el gobierno de la República a sus enemigos. Esta situación conduce a los sucesos de octubre del 34. Los intentos de huelga revolucionaria en Asturias y de la proclamación de la República Catalana son contestadas por el gobierno con gran dureza: fuerte represión y suspensión de la autonomía de Cataluña.

 

            A partir de ahí las reformas se paralizan, el gobierno es más inestable, la conflictividad social aumenta y se polariza en dos bloques: partidarios y contrarios de las reformas.

 

   Esta inestabilidad lleva a la caída del Bienio y a la convocatoria de elecciones para febrero del 36. Izquierdas y derechas se fueron agrupando en dos bloques. El Frente Popular agrupa a republicanos, socialistas y comunistas; el Bloque Nacional, en torno a la CEDA.

 

La campaña electoral es muy tensa. Las elecciones dan el triunfo a la izquierda (48% de los votos), la derecha sale derrotada, pero las diferencias son pequeñas.

 

 

 

Forma gobierno Azaña el gobierno del FRENTE POPULAR, solo con republicanos, e intenta retomar las reformas del Bienio reformista: reforma agraria, amnistía para los del 34, restablecimiento proceso autonómico, desplazamiento de militares más reaccionarios,...); pero la vida política y social se fue radicalizando: para los sindicatos las reformas eran lentas, había que profundizar en las reformas sociales; para la derecha las medidas atacaban las bases del orden social y comenzaron con la “dialéctica de los puños y de las pistolas”.

 

 

 

También se produce la destitución del presidente de la República, por la disolución irregular de las Cortes, es sustituido por Azaña, pasando a la jefatura del gobierno Santiago Casares Quiroga.

 

 

 

            La derecha se veía amenazada y los militares se convirtieron en defensores de sus ideas. Un grupo de militares, dirigidos por Emilio Mola, comienza a preparar el golpe. La idea era, primero levantar el ejército de Marruecos y después las guarniciones de las principales capitales dirigidos por los principales mandos del ejército.

 

En la calle la tensión se va radicalizando. El gobierno de Casares Quiroga intenta tomar alguna medida contra el golpe, pero es ineficaz. En el verano la situación es más tensa y en julio se producen los acontecimientos clave: el día 12, un grupo de extrema derecha asesina a José Castillo, teniente de la Guardia de Asalto, en represalia por la muerte de un falangista; el 14, un grupo de guardas de asalto asesina a Calvo Sotelo.

 

El día 17 de julio de 1936 las tropas españolas del Protectorado de Marruecos se sublevan contra la República. El día 18 se alzan en la Península. Empezaba la Guerra Civil. 

 

 

 



[1]              Integradas por maestros y estudiantes universitarios que llegaron a los más recónditos pueblos de España llevando bibliotecas, equipos de cine, y organizando lecturas, recitales, etc. Estaban dirigidas por Manuel Bartolomé Cossío.